Un verdadero cuento de NAVIDAD.

Mié, 27/12/2017 - 14:10 -- Alessandra Paolini

 

#Adoptaunperroes una iniciativa de WAX by yulis para ayudar, difundir y promover la adopción de los animales. 

Una historia real que te conmoverá...

Cómo llegué a ser MARLY 

Te voy a contar un bonito cuento de Navidad, aquí no verás a Papá Noel, ni árbol, ni guirnaldas, ni bolas de colores, y por supuesto, tampoco a Rudolph, creo conveniente la aclaración con las pintas que tengo en la foto.

Corría el año 2009, quedaban pocos días para Navidad, dicen que en ese año había una crisis por culpa de Lehman Brothers, pero eso a mí cómo perro no me importaba mucho, no tenía ni fondos de inversiones, ni cuentas corrientes, ni nada que se le pareciera; mi mundo era una jaula de dos por dos, donde habían otros como yo, donde no había un mañana, sólo un presente; un presente para comer, un presente para dormir, un presente para no tener frío.  

Recuerdo que nuestro magnífico hospedaje” tenía orientación Sur, aunque mar veíamos poco, más bien, una reja de color verde que había perdido en parte su color de los mordiscos de huéspedes anteriores que no debieron quedar muy satisfechos del servicio de habitaciones.

Nuestro mobiliario era muy minimalista, muy japonés, se ceñía a un cesto con un cojín en el centro de nuestro loft”, donde mis compañeros y yo, teníamos que dormir por turnos, el que se bajaba para estirar las patas, perdía su sitio y a saber cuándo lo volvías a recuperar.

El último día que estuve allí, era un día gris, ventoso y con un frío que te calaba hasta los huesos, no se si porque hacía mucho frío o porque estábamos todos demasiado en talla”; mirándolo con retrospectiva, hoy me parece un día maravilloso, porque fue el último día que pasé allí.

No me acuerdo bien de la hora, pero sé que era por la mañana, cerca del mediodía y vi en el patio de nuestro “resort” a dos gigantes o eso me parecieron en ese momento, uno de ellos era más alto que el otro, pero de las dos personas, la que mandaba era la más bajita, que le decía al otro de aquí no me voy sin un perrito”.

Fueron pasando por las diferentes jaulas hasta que llegaron a la mía, no me levante del cojín, porque tenía mucho frio y penséotros más que al final no me llevaran o elegirán a otro”,  como había pasado tantas veces.

! Pero no sé como ocurrió, esta vez me tocó a mí, por fin, no me lo podía creer!

Me cargaron y me llevaron a la recepción del refugio, mientras le daban mi cartilla estaba temblando, no se si de la emoción, del frio que seguía teniendo o del susto que fuera un sueño y que esos dos extraños se arrepintiesen y volviese al agujero ese de donde me sacaron.

Los inicios no fueron fáciles, me costó que aprendieran a como enseñarme, a que no me comiese el papel higiénico con lo rico que estaba, que hiciese pipi o popo en los sitios y a las horas que ellos creían que eran las convenientes y una larga lista de cosas que no os voy a contar.

Pero llegó un día que mi vida fue lo que siempre había soñado y creo que yo les hago felices, lo cual es fácil solo aplico tres reglas……

Les doy lo mejor de mí, todos los días es igual y los acepto tal como son……… crees que lo puedes mejorar?

Por eso, solo te digo una cosa; haz que mi cuento de Navidad se repita…. ADOPTA UN PERRO Y NO TE ARREPENTIRÁS………..

 

Palabra de Marly, bueno mejor dicho ladrido”.  

 

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